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Cámara Oculta – La cámara que más muestra

 

No sé cómo entré en ese programa. El “Todo por la pasta” en el año 1992. Acababa de terminar de presentar TD El Verano y Alfredo Amestoy me 22092015-IMG_0107hizo una entrevista en su camerino. Bueno, “entrevista” no sé si llamarlo porque nos encerramos los dos y me dijo: “Solo tienes que convencerme de que me quite los zapatos”. ¿Sólo?!!!! Pero debe ser que utilicé buenos argumentos porque conseguí que se despojara al menos de uno de ellos y me seleccionara como actriz gancho de las cámaras ocultas que se iban a rodar para el nuevo programa.

Recuerdo la experiencia: Una furgoneta con las cámaras  camufladas y una unidad móvil dentro con el guionista  (Eduardo Ladrón de Guevara) para darme instrucciones por control remoto a un mini-micrófono imperceptible que yo llevaba en la oreja. Había que conseguir que cualquier persona hiciera algo solo por ganar dinero. Yo les ofrecía una cantidad e iba subiendo la oferta a medida que les iba pidiendo que hicieran más burradas. Una señora mayor llegó a tocar el trasero de un chavalito joven por 5000 pts.  de las de antes, no sin antes haber hecho que dijera toda clase de burradas y piropos.  Y recuerdo a alguno que comió comida para gatos solo por 1000 pts.

No me agradaba mucho la idea, pero yo también hacía honor al nombre del programa “Todo por la Pasta”- La necesitaba. Pero la cámara oculta te enseña mucho. Te hace trabajar el cerebro y da lugar a la improvisación. Siendo la cámara que menos se ve, es la cámara que más muestra porque vemos a las personas como realmente son. Esa naturalidad no se consigue con la ficción. Esas caras, esos desconciertos… Tiene su punto aprender de las situaciones donde otras personas son llevadas a algún límite.

Lo mismo en el programa “Ta tocao” en 1994. O casi peor porque eran bromas que les gastaban familiares, amigos o conocidos a las víctimas. Muchas de muy mal gusto. Ahí aprendí que hay gente muy mala por el mundo. Hay cosas que a mí no se me ocurriría hacer a una amiga como por ejemplo, siendo solterona, buscarle tres novios peculiares: Uno negro, otro viejo y otro tonto. Pobre mujer!! La cara que puso cuando le dijeron que era una broma fue un poema. Una chica que solo se dedicaba a trabajar sirviendo interna en una casa de la Moraleja y no salía casi a la calle.

Definitivamente la cámara oculta no me estaba gustando nada. Hasta que me llamó Antonio Hernández para hacer una broma a un torero famoso allá por 1996. Era mi primer “Inocente Inocente”.  Entonces conocí el lujo de hacer éste trabajo. Con todos los medios que en aquel momento se podían tener. Espejos que no eran, lámparas con micrófonos, personajes increíbles… La productora era Zeppelín y en la actualidad es Zebra con la que ya he vuelto a hacer dos Inocentes más: La Broma a Pablo Carbonell en 2012, y éste mismo año, acabamos de grabar la broma a una actriz muy conocida que se emitirá el próximo 28 de diciembre. El nombre os lo diré dentro de unos días… De momento no puedo soltar prenda.

He de decir que desde 1996 hasta 2008 no volví a trabajar con Hernández. Tenían que pasar más de doce años para que me volviera a llamar. Pero eso marcó un antes y un después en mi carrera porque con Días sin Luz me ayudó a demostrarme que yo sí que era actriz.

Aquí os dejo la broma que le hicimos a Pablo Carbonell hace un par de años:

iNOCENTE INOCENTE: BROMA A PABLO CARBONELL